lunes, 30 de agosto de 2010

¿Diferencias y semejanzas entre Ética y Política?

1. Ética y política

1.1. Etimología y conceptos de política y de ética

Política proviene de πολις y se refiere a la ciudad-estado. Actualmente evoca a los partidos políticos y a los modos de gobernar. Restrictivamente se refiere a las actividades del poder para el gobierno de la comunidad, para acceder a ese poder o para conservarlo. En sentido amplio abarca cualquier conducta que influya en los asuntos públicos.

Ética (εθος) significa en griego comportamiento o carácter adquirido. Se traduce al latín como moral (costumbre). Ambos términos no son del todo sinónimos, pues la ética se usa para la reflexión teórica y la moral para la realización práctica. La ética no debe confundirse con el civismo o con las convenciones sociales. La ética no afecta sólo a las decisiones individuales, sino que se relaciona también con modelos sociales y con las normas morales que ofrece.

En las relaciones entre ética y política se dan opciones entre las siguientes concepciones teóricas:

Anarquía: niega la posibilidad de relación entre ética y política porque todo poder político es en sí mismo injusto.

Realismo político: admite la relación entre ambos campos, porque la ética permite alcanzar el fin político propuesto. Puesto que a veces será necesario elegir un medio inmoral para conseguir el fin político, algunos defienden que debería existir una ética distinta para la política.

Maquiavelismo: teóricamente es posible una relación entre ética y política, pero en la práctica ésta es imposible porque la política requiere comportamientos inmorales.

Opción de la Doctrina social de la Iglesia: la política no tiene motivo para renunciar a la ética. El poder es necesario y por ello no puede ser malo. Por tanto, la política en su realización práctica puede estar condicionada por la moral.

1.2. Fundamentos éticos para la acción política

a) La Sagrada Escritura: La moral política tienen también un fundamento en la Sagrada Escritura, pero de ella no se desprenden modelos o criterios políticos válidos para realidades o problemas del mundo actual. El Evangelio no se impone a la voluntad de las personas ni ofrece recetas o fórmulas automáticas. Lo sagrado no anula lo temporal, ni el mundo profano puede cerrarse a lo sobrenatural. La técnica política escapa al mensaje del Evangelio, pero el Evangelio incide sobre la comunidad de las personas organizada en comunidad política, la cual debe impregnarse de sentido cristiano.

b) El Derecho natural: El Derecho natural se impone a la conciencia y al ordenamiento jurídico en su totalidad. Este derecho deriva de la naturaleza, depende del Creador y une al hombre con la universalidad de la humanidad. Los principios de este derecho son descubiertos por el conocimiento reflexivo, y la Iglesia los ha ido concretando a lo largo de los siglos. Unas normas serán de carácter permanente, otras de duración limitada. Pero ambas deben ser recogidas por el derecho positivo. Obedeciendo los dictámenes del Derecho natural, se obedece a la ley de Dios. La revelación no suprime el Derecho natural; por el contrario, lo supone y lo supera. Así, toda actividad verdaderamente humana es también actividad cristiana.

c) La dimensión personal y social del ser humano: La persona humana, por su condición de “hijo” e imagen de Dios, debe ser reconocida como preeminente. La comunidad política debe reconocer y respetar la dignidad humana de sus miembros y la de otras comunidades políticas. Servir a la comunidad política es en primer término reconocer la dignidad de sus miembros. También debe cuidarse la dimensión sobrenatural de la persona. Por esto, la autoridad política debe estar regida por los principios de solidaridad y de subsidiariedad.

d) La misión del poder político: El ejercicio indebido del poder daña a la comunidad. Por tanto, ese poder político debe estar domesticado y sometido a la ley. Pero la autoridad debe someterse en primera instancia a la ley divina, intentando reducir la coacción y previniendo la violencia mediante medios pacíficos.

e) La recta razón: Un fundamento de la dimensión moral de la política está en la recta razón. Ni todos los males sociales se pueden atajar con la ley ni todas las normas éticas deben transformarse en ley civil. Pueden darse situaciones de conflicto moral cuando se pretenden evitar males mayores, por lo que será necesaria una solución política dictada desde la prudencia. Esa solución política no puede recurrir a medios inmorales y debe ser fiel a valores superiores: el fin no justifica los medios.

1.3. Historia del Magisterio pontificio sobre la política

1.3.1. León XIII

En la Humanum genus (1884) se rechaza una moral cívica basada en el subjetivismo y en la ausencia de normas objetivas que controlen la actividad política. En la Inmortale Dei (1885) se refiere a la constitución cristiana de los Estados y en la Libertas praestantissimum (1888) examina la libertad y el liberalismo,
hace 2 años

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