Desde hace algún tiempo las expectativas sobre política monetaria han ido convergiendo a la opción de mantención de la tasa de interés de referencia, descartando en gran medida la alternativa de un breve ciclo de recortes de tasas ante el complejo escenario externo. La fortaleza de la economía local y el acotado efecto de la desaceleración global en la actividad doméstica han casi disuelto esas apuestas. Con el actual ritmo de nuestra economía comienza a aparecer incluso una fracción del mercado que anticipa alzas de tasas durante el próximo año. El Banco Central, prudente y gradual como es esperable, ha mantenido la tasa en 5% desde enero de este año y de cumplirse las expectativas de mediano plazo, registraría su período más prolongado de pausa del último tiempo. Esta postura de wait-and-see no debe llevar a asumir que el escenario económico ha sido sencillo de evaluar y que la estabilidad de la política monetaria es reflejo de una especie de conducción en piloto automático. C...